
Aferrada a la dulzura de la luna
Con los mil soles que habitan en mi cabeza
Tratando de que ella los perturbe y los mate
Confiando en el demiurgo que creo mi dolor
Que nace cada segundo que no se presenta ante mí
Aferrada a la ternura de la luna
Que me acaricia cada vez que excavas una herida
Y me llenas de sal los ojos
Creyendo que vendrás a limpiarme de los males
Tus propios males
Aferrada a la frescura de la luna
Durmiendo en sus cráteres
Y Apolo conversándome de sus hijas, esas que nunca tuvo
Siempre tratando de ayudar a que no pensara
Porque cada vez que se callaba el mundo
Mi mundo en dos segundos se transformaba en ti
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